jueves, diciembre 15, 2016
Sistema inercial.
Ahora contemplo todo desde afuera, veo el sistema fuera del sistema y puedo hablar de él. Y escribo de él al estilo de la avanzadilla que avisa de las posiciones del enemigo.
Allá abajo es el última día de clases y yo estoy arriba. Abajo se convive y yo estoy arriba. Abajo hay motivos para celebrar. Y yo me hice para atrás.
La Navidad se vive allá abajo y yo estoy aquí atrás.
domingo, diciembre 11, 2016
Retorno.
como quien vuelve a ver a los viejos amigos
esos que se despiden
y vuelven
y dicen
hola
y correspondes
con otro
y el corazón se te llena.
Vuelvo a ti
como quien regresa a casa tras un largo
viaje
uno muy largo
uno largo que se llaman años
y meses y días
tocando tierra
luego de un rato en el mar.
Vuelvo a ti
como quien puntúa cada oración sin término
marcando el compás y cadencia
de
cada
letra
que no puede quedarse sola
sin haber servido
a un fin más grande.
Vuelvo a ti
como los perros que ladran las noches
donde las sábanas se ciernen sobre cuerpos
que se mutilan
mutuamente
dúctiles ellos
tenaces ellos
indestructibles.
Vuelvo a ti
como quien vuelve de nunca haberse ido.
viernes, mayo 01, 2015
Las nupcias de Ehécatl.
¡Los novios, los novios!
La familia se dispuso en torno
a una larga y estrecha mesa.
Manteles, platos, desayuno.
Y swoosh!
La primera víctima, el primer despeinado.
Un suspiro travieso hizo que
el cabello se transformara en bigotes
(¡pobrecitas damas!),
los manteles en paracaídas y
los platillos en manchas.
La lona soñaba con la bandera
y se esmeraba en soltarse para
encontrarse con el imponente pabellón
a tres calles.
Y el suspiro travieso asestaba cachetadas,
volcaba las mimosas,
reveló la calva del pobre juez,
al que tuvieron que hacer "casita"
(qué pena, no vaya a ser)
para estampar su rúbrica
en el papel que a ambos,
a los queridos novios,
los unía.
Y cuando se signó,
los aplausos llovieron;
las bendiciones,
también.
Conforme se acercó la noche,
el suspiro travieso ya sólo era un murmullo
que arrullaba el andar de los novios,
que acariciaba sus rostros conforme
sentían que
ante ellos
se abría una nueva puerta.
El viento se silenció
para dejarlos pasar.
domingo, marzo 01, 2015
Repetition.
So, I had you once in my arms.
Twice. Or was it thrice?
Can't recall.
And I remember your thought pulled me
through
and I was once
or thrice or twice
for a moment yours and sincere.
And now, where are you? I can't find
whatever is left of
the pristine eyes I twice
or thrice or once
used to know, that I engraved
on my heart for infinite days.
My hand is heavy, filled with
the touch
of a thrice, twice, once
upon a time between your arms
and your quietness
and your silent body
and your silent love.
And I wonder where did I
lose you.
And I wandered off, into the
once, twice, thrice
real moments,
the now memories of a lost love.
sábado, noviembre 15, 2014
La eternidad
lunes, agosto 04, 2014
Prometheus.
miércoles, mayo 14, 2014
Un baccio.
edit: Dios no quiso. Ja.
sábado, abril 19, 2014
Ocho patas para andar.
Él no lo recuerda, pero le dijeron que prefirió irse de casa con su madre porque había admitido, muy pequeño, que le atemorizaban las arañas. Hay, todavía, muchas en esa casa. Eso sí, recuerda que todo artrópodo menos los grillos y las hormigas le causaban pavor. Se enteró de este episodio cuando ya no les tenía miedo y sintió que él no había dicho cosa tan inverosímil; eran palabras muy ajenas a lo que él sentía.
Ahora, ve las arañas que insistentemente cuelgan del techo de su cuarto y cree que ya las quiere un poco. Sus razones tendrá. Aunque, mientras más lo piensa, otros motivos tiene para salir de ahí y buscar otro sitio, suyo y de ella.
¿Por qué? Por las arañas, aunque ellas mismas no lo sean.
lunes, marzo 24, 2014
Soñar que se está vivo.
Era todavía un niño; no tenía mucho tiempo con catorce años encima y ya pedía vidas noveladas. Le fue fácil verlo con ternura. Un niño que no sabe qué es amar, pero que ya lo ansía.
Le extendió una sonrisa y lo llevó a la papelería. Veinte pesos, una antifaz negra, la emoción de su rostro. Lo dejó ir. Y él bajó del coche y se metió a esa casa.
Sabía que regresaría con las manos vacías. Así fue. Todavía le faltaba mucho por vivir.
viernes, febrero 14, 2014
Fading right next to.
I faltered away,
as if I needed no one.
But you realized you needed me.
I died and you wouldn't let me.
And I wished you didn't die for me.
But I dragged you down.
No one needed such.
I wasn't conscious.
But I knew I needed you,
And I tried, and tried,
and tried.
You wouldn't let me die.
I wanted to die alone.
No one needed such.
So you looked after me,
in the limits of limbo,
between heaven and hell;
I ruined it. I took you to my
hell.
And I wished you were far away
so I could fight my demons alone.
But you insisted.
You didn't need such.
I fell, my legs aching,
but your heart was aching far more.
And the way back hurt like it always does,
whenever I don't have you close
and I scare you,
and I frighten you,
and you worry about me.
I'm sorry. No one needs such.
My lucidity came back hours later.
Now I'm wondering the magnitude
of things lost
of things broken
of things I have broken.
You didn't need such.
I'll pay for my sins.
I'll pay for what I have done.
No one needed such.
But, now, I deserve this.
I deserve it.
No one, but me, needs such.